Mercadillo solidario.

La Asociación Local de Amigos del Pueblo Saharaui de Mérida propone, dentro de su programa para recaudar fondos destinados al pago de los billetes de los niños/as saharauis, la realización del I Mercadillo de libros de segunda mano dirigido a todos los centros escolares de Mérida.

El Proyecto “Vacaciones en Paz es un vínculo de fraternidad y amistad entre los Pueblos e Instituciones del Estado Español y el Gobierno Saharaui, en el que miles de familias acogen cada verano en sus casas a estos niños y niñas ofreciéndoles la posibilidad de conocer una cultura de Paz alejada del duro desierto Argelino (destacar que durante los meses de Junio, Julio y Agosto, se alcanzan temperaturas de más de 55º a la sombra).

Uno de los principales objetivos es la de recibir una atención sanitaria especializada de la que carecen en los Campamentos de Refugiados, siguiendo el mandato de la “Declaración Universal de los Derechos de la Infancia”.

Dar a conocer a las familias extremeñas que participen en el Proyecto “Vacaciones en Paz” y al resto de la sociedad extremeña, la difícil situación (sanitaria y de alimentación) por la que atraviesan estos niños y niñas saharauis en los Campamentos de Refugiados de Argelia.

Esperamos que con su participación con el programa “Vacaciones en Paz” consigamos traer a nuestra ciudad de Mérida, el mayor número posible de niños/as saharauis el año que viene.

Para financiar el viaje, proponemos esta actividad que además de considerarla enriquecedora en valores para los escolares, pretendemos potenciar el fomento de la lectura.

Para saber más sobre este proyecto entra en la web, en el apartado de Proyectos o pulsa aquí.

Un oasis de cooperación: la Escuela Saharaui Simón Bolívar.

Fuente: Fotografías y entrevista de Rodrigo Rojo / @Eneas para Revolución 3.0

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El 17 de septiembre de 2011 se abrió en medio del desierto del Sahara Occidental la Escuela Saharaui Simón Bolívar. El nombre del Libertador evoca al anhelo más profundo del pueblo saharaui, por el que ha luchado a lo largo de medio siglo.

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Esta escuela, única en su tipo, se construyó con el apoyo de la República Bolivariana de Venezuela y la República de Cuba. Tiene 360 alumnos, 150 de ellos becarios internos que viven en los albergues de la escuela y se sostienen gracias a la cooperación internacional.

 El Sahara Occidental es la única nación del mundo árabe donde el español es un idioma oficial, a pesar de que sólo una minoría de saharauis lo hable. Aunque esta región fue un protectorado español hasta 1976,el español sobrevivió gracias a las becas que Cuba dio a partir de 1977, con las cuales miles de saharauis cursaron carreras universitarias y regresaron al Sahara para poner sus conocimientos al servicio de la causa saharaui.

Escuela Simon Bolivar

Escuela Simon Bolivar3

 

La Escuela Saharaui Simón Bolívar es un centro multicultural: los alumnos reciben clases de inglés y francés, tres de sus asignaturas se imparten en árabe y el resto –biología, física, química, educación laboral, educación física, educación cívica, entre otras– en español.

El programa ‘Vacaciones en Paz’ resiste con dificultades.

Fuente: Diario HOY. 30-04-2013

Teniendo en cuenta que la tasa de paro en la provincia de Badajoz es de casi el 36% (según los últimos datos oficiales), es fácil entender porqué cada vez hay menos familias de los pueblos pacenses que se aventuran a acoger niños saharauis. El programa ‘Vacaciones en Paz’ resiste como puede, pero lo cierto es que en los últimos años el número de menores que aterrizan aquí cada verano huyendo de las altas temperaturas del desierto ha descendido considerablemente.

Emilio Martín, presidente de la asociación Amigos del Pueblo Saharaui en Extremadura, explica que si bien en 2003 se llegó a los 400 pequeños, este año la cifra se quedará en 140, lo que significa un 65% menos de familias de acogida. «Somos conscientes de la situación económica y hay cosas que ya no se pueden hacer. Las campañas de concienciación son siempre buenas, pero la vida ha cambiado mucho…», asegura Martín. Y añade que todas las familias voluntarias ya tienen experiencia de al menos un año.

Aún así, cuenta que hay una petición para ampliar la demanda de entre 10 y 12 niños para nuevos padres interesados, aunque no tiene muy claro el resultado de esta solicitud. «Es muy raro que alguna familia se eche para atrás en el último momento, esperemos que no nos ocurra algo así».

El billete de avión.

Acoger a un niño saharaui implica, además de una gran responsabilidad, una serie de gastos que empiezan con el billete de avión. Según Martín, el coste de un pasaje de ida y vuelta puede rondar los 800 euros. «Pero tenemos una subvención de la Junta, de manera que cada billete nos cuesta 200 euros. Además, cada sede local organiza rifas y fiestas para recaudar dinero. El objetivo es que haya muy pocas familias que tengan que abonar esos 200 euros».

La asociación también está en tiempos muy difíciles. «Si fuera por nosotros traeríamos a 300 niños, pero es que si son más menores el billete de avión se encarecería porque habría que repartir más la subvención…».

Diario de un niño refugiado. (Benda Lehbib Lebsir)

Sin saber el por qué, con 7 años y al igual que la mayoría de los niños refugiados saharauis, vivía con intensidad cada mes del año, esperaba con ansia que llegase febrero, el mes en el que todos los días nos levantábamos y sonreíamos, quizás era por que esperábamos que en cualquier día nos iban a llamar en el colegio “madrasa” y nos iban hacer la foto individual, la cual, cuatro meses más tarde, se a iba a transformar en nuestro pasaporte colectivo; un gesto que se traducía en que a partir del 15 de junio todos y cada uno de nosotros, se iba a empezar a prepara la mochila, y a soñar con un verano diferente, piscina, fuentes de agua, playa, helados, gominolas,…; aquello que nos parecía diferente, aquello que era lo interminable, mirabas por donde mirabas, aquello era otro mundo y tan diferente, que lo contemplábamos como si fuera el paraíso.

Aún 12 años después, recuerdo aquella primera vez que sentada en una mesa, al lado de una compañera de clase me llamaron, y rápidamente me puse a hacer la fila para que nos hicieran la foto, todos empezábamos a imaginar nuestra familia, ¿Cómo sería? ¿Cómo será? Aquello se acercaba y se alejaba cada vez más, según nuestros nervios.

Era un rutina, te levantas, desayunas un trozo de pan untado en un poco de aceite de oliva, y si había suerte con que tus padres estén despiertos igual tomabas un vaso de té, e igual llegabas tarde a clase y te tocaba echar la carrera de tu vida, para evitar que tu profesor con un palo te diese, o que te mandase a limpiar la clase durante una semana, “aguba” algo así como castigo, y así pasamos nuestra infancia, año tras año; el niño refugiado vivía a la espera de un pequeño cambio, a la espera se decía que todo lo bueno se hace esperar, y que gran verdad.

Año tras año, veníamos y veraneábamos con la familia española dos meses, y a la vuelta el mismo día en el aeropuerto todos contábamos nuestra experiencia, había a quien le habían puesto gafas, y aquello era el chiste del viaje, a quien le habían cortado el pelo, o simplemente había estado todo el verano en la piscina y volvía “más negro” aún. Aquello era un sueño hecho realidad, entre nostalgia por irnos y la alegría de volver a casa, todo era un mundo de sensaciones diferentes, nada más ver la carita de cada uno de nosotros, digo de nosotros porque a pesar de estar aquí en España “el paraíso, de mi infancia” aún recuerdo aquello como si fuese ayer.

Esta foto es de una mañana cualquiera, que nos colocamos en filas de nuestra clase para cantar el himno y levantar la bandera, ese es mi colegio (Benda)
Diario de un niño refugiado.
Benda Lehbib Lebsir.

El Gobierno de Extremadura y Fundecyt entregan un equipo informático a la Delegación Saharaui en la región.

Este acontecimiento pone de manifiesto las “buenas relaciones” que existen entre el Ejecutivo regional y los representantes saharauis, así como el “compromiso” de la región con dicho pueblo. El coordinador general de la Presidencia y Relaciones Institucionales de Extremadura, Juan Parejo, ha entregado esta mañana un equipo informático en nombre del Gobierno regional, a través de Fundecyt, a la Delegación Saharaui en la región.
62607-mediaLa entrega ha tenido lugar en la sede de la Presidencia del Ejecutivo autonómico, en Mérida, y en nombre del colectivo ha recogido el equipo informático la delegada saharaui en Extremadura, Fatma Brahim. En el encuentro han estado presentes también el subdelegado saharaui, Alale El Mami, y el secretario técnico de Relaciones con la Ciudadanía de la comunidad, Manuel Piñero.

En concreto, este acontecimiento pone de manifiesto las “buenas relaciones” que existen entre el Gobierno regional y los representantes saharauis, así como el “compromiso” de la región con dicho pueblo.

De hecho, la decisión de entregar un equipo informático a este colectivo parte de un encuentro institucional que mantuvo el coordinador general de la Presidencia y Relaciones Institucionales con miembros de la Delegación saharaui, en el mes de febrero, para conocer de primera mano sus “inquietudes” y las “dificultades” a las que se enfrentan en su labor diaria, según informa en nota de prensa el Gobierno extremeño.

Fuente: extremaduradehoy.com

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Queremos un juicio justo.

Hola a tod@s:

Hoy tu apoyo es muy necesario para salvar a más de 20 civiles saharauis de una condena injusta.Campamento del Aiun

El 17 de febrero, un Tribunal Militar en Marruecos, condenó a nueve de ellos a cadena perpetua, y a otros 14 a penas de hasta 30 años de prisión, por actos relacionados con el desmantelamiento del campamento de protesta de El Aaiún, en noviembre de 2010.

No tuvieron un juicio justo, ya que al ser civiles nunca debieron ser juzgados por un Tribunal Militar. Los acusados han asegurado haber sido torturados y algunos parecen haber sido coaccionados para firmar declaraciones conseguidas bajo tortura y otros malos tratos.

 Lo cierto es que, más de dos años después, y pese a la insistencia de Amnistía Internacional y otras organizaciones, las autoridades marroquíes siguen negándose a abrir una investigación independiente e imparcial sobre los abusos cometidos durante el desmantelamiento del campamento – en el que murieron 11 miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes y dos civiles saharauis – y los acontecimientos posteriores en los que se produjeron violaciones de derechos humanos.

Por eso me dirijo a ti, porque sé que la defensa de los derechos humanos no te es indiferente. Y por eso te pido que firmes esta petición para que estos saharauis puedan tener un juicio justo.

Gracias por tu tiempo y por tu ayuda.
Esteban Beltrán Director Amnistía Internacional – Sección Española

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La fuerza y resistencia de la mujer saharaui en el desierto.

No hace demasiado tiempo, una amiga española me comentaba que, tras regresar de los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf (Argelia), “había cambiado”, que este viaje había pulsado sus sentimientos más profundos y le había enseñado “a ver la vida como mujer con una perspectiva distinta”.

Quizá sea porque toda la situación social y política que rodea la realidad del pueblo saharaui ha derivado en que nosotras mismas hayamos logrado transformar estos últimos 37 años de vida forzosa en este desierto inhóspito en un verdadero ejemplo de lo que es la paciencia convertida en resistencia pacífica. Y no sólo en los campamentos, sino también para cuantas saharauis permanecen en los territorios ocupados sufriendo una terrible represión y para todas las que están en la diáspora (residentes en el extranjero), viviendo con impotencia la desidia y el abandono con que se trata su situación en la comunidad internacional.

2013031308122424434800_LUna lucha apoyada, principalmente, en el esfuerzo, el coraje y el pundonor de la mujer saharaui. Un modelo ejemplarizante que queremos internacionalizar, por cuanto su esfuerzo desde el inicio de la contienda ha sido el pilar que ha marcado la pauta de cómo se pueden y se deben hacer las cosas bien, sin perder ni un ápice de su arraigada cultura y su identidad saharaui.

Mi madre me decía: ‘Hija, no te vayas, espera al amanecer’. Así, con la voz entrecortada, con el pánico inundando nuestros jóvenes e inexpertos cuerpos, salimos huyendo de la ocupación marroquí en 1975.

Marruecos abordó una acción bélica con bombardeos constantes con napalm y fósforo blanco, para exterminar hasta el último saharaui. En medio de una invasión nocturna en ciudades saharauis como El Aaiún (capital del Sáhara Occidental), Smara, Bojador, Auserd, Dakla, etc., centenares de hombres, mujeres y niños huimos despavoridos de lo que auguraba ser una muerte segura. En medio de la confusión y el caos provocado por la violenta incursión marroquí, familias enteras se separaron. Todos buscamos refugio donde las poderosas armas de destrucción marroquí no nos alcanzaran.

Poco a poco, fuimos reuniéndonos en el sur de Argelia, en Tindouf, donde las mujeres, con todos los niños a su cargo, tuvimos que levantar de la nada unos campamentos en medio del desierto.

Con la tela de nuestras melfas (vestimenta típica saharaui femenina) construimos las jaimas donde cobijarnos; hicimos vendas y apósitos para los heridos; mujeres todoterreno que trabajábamos a destajo, igual haciendo bloques de adobe que atendiendo a los niños, embarazadas, parturientas, heridos de guerra, u organizando la comida llegada en forma de ayuda humanitaria con un equitativo reparto, gestionando el tiempo y optimizando los recursos disponibles. Es por ello que hoy, la presencia de las mujeres en todos los estamentos de la sociedad saharaui no es testimonial, sino activa.

Las propias mujeres declinamos ocupar más cargos directivos y políticos de elección popular, para no sumar mayores cargas a las múltiples que ya tenemos adquiridas en el trabajo logístico de cada día, tanto en la familia y el cuidado y educación de los hijos, como en la formación propia y las responsabilidades comunitarias. Es por ello que la mujer saharaui goza de alta consideración en las sociedades árabes y musulmanas y es muy respetada por ello, en una sociedad como la saharaui, en la que impera el modelo matriarcal, lo que convierte nuestro papel en la clave de todos sus éxitos.

Capital humano de incalculable valor, por cuanto su fuerza y su espíritu luchador han hecho de las mujeres saharauis un activo inigualable para el mantenimiento de las costumbres heredadas, aún estando en tan precarias condiciones, en cualquiera de los tres ámbitos en los que actualmente se encuentra dividida la sociedad saharaui: campamentos de refugiados, territorios ocupados y diáspora. Y más si cabe ahora que la juventud está desencantada, cansada de promesas incumplidas, viendo un futuro entre arena, polvo y piedras… Hartos de vivir en condiciones deplorables en medio de la nada, donde las cosas funcionan ya acorde con un sistema establecido, donde las necesidades de participación son cada día menores y se requiere de nuevas propuestas y acciones encaminadas a mantener viva la participación de la mujer en los nuevos retos.

Porque los hay, y muy importantes, como por ejemplo abordar la problemática de enfermedades que se están enraizando, ya que el 67% de las mujeres lactantes y el 73% de las embarazadas sufre anemia; el 35% padece diabetes e hipertensión, y ahora han de aprender formas nuevas de cocinar, a tenor de que hay un 6% de la población infantil celíaca. Y también hay que modernizarse e incorporarse rápidamente a las nuevas tecnologías, que exigen de una preparación constante y consciente.

Estamos en esta línea de abordar nuestros nuevos desafíos, porque también estamos convencidas de que se aproxima la consecución del objetivo de lograr la libertad de nuestro pueblo. Nos mantendremos firmes en nuestras convicciones, mientras el mundo nos permita seguir creyendo que mantener la esperanza es el mejor camino. Proteger y contener los ímpetus de nuestras nuevas generaciones es, sin duda, nuestro mayor reto inmediato. Por eso, que crezcan en el convencimiento de que nuestras tradiciones y nuestra identidad son lo más importante, y ese es el papel que nosotras debemos mantener desde que nacen nuestros hijos. Porque es la única forma de garantizar que nuestro pueblo pueda salir adelante cuando obtenga, por fin, su ansiada libertad y demostrar en su propio país libre e independiente que la labor de la mujer saharaui y todos sus empeños y sacrificios por crear una sociedad justa, tolerante e igualitaria ha merecido la pena.

Fuente: Cambio 16 y www.saharaextremadura.com

Proyecto “Vacaciones en Paz”.


El Proyecto “Vacaciones en Paz” en una experiencia enriquecedora tanto para la familia de acogida, como para el propio niño.

Si estas interesado en acoger este verano a un niño/a saharaui a través de este proyecto, es el momento de hacerlo.

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 Puedes contactar con nosotros a través de:

¡CONÓCENOS Y CONÓCELES!

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